
Copilot Studio ha dado un salto importante con la disponibilidad general del «uso de equipos», una funcionalidad que permite a los agentes de IA controlar aplicaciones de escritorio y navegadores web de forma autónoma. Es decir, ya no hablamos únicamente de asistentes que responden preguntas: ahora los agentes pueden ejecutar tareas repetitivas de principio a fin, haciendo clic, rellenando formularios y navegando por la interfaz igual que lo haría una persona. Sin duda, se trata de uno de los cambios más prácticos que ha traído la era agéntica al día a día de las empresas. En este artículo repasamos en qué consiste esta capacidad, qué procesos puede automatizar en tu organización y qué precauciones conviene tener en cuenta antes de desplegarla.
El «uso de equipos» (computer use) es la herramienta de Copilot Studio para la automatización de escritorio y web que permite a un agente operar aplicaciones y sitios web directamente a través de su interfaz gráfica. En otras palabras: en lugar de conectarse a un sistema mediante una API, el agente observa la pantalla, razona sobre lo que ve y actúa con un teclado y un ratón virtuales.
Microsoft anunció su disponibilidad general el 13 de mayo de 2026 y la extendió a todas las regiones comerciales de Power Platform, de modo que cada organización puede desplegarla dentro de sus propios límites de residencia de datos y cumplimiento.
El funcionamiento es deliberadamente sencillo. Se añade el «uso de equipos» como herramienta dentro de un agente con orquestación generativa activada y se describe en lenguaje natural la tarea que debe realizar. Por lo tanto, no hace falta escribir código ni mantener selectores.
Aquí está la diferencia real frente a la automatización tradicional: mientras que la RPA clásica depende de scripts que se rompen en cuanto cambia un botón de sitio, este enfoque combina visión y razonamiento para adaptarse cuando la pantalla se modifica. Además, la ejecución puede correr sobre un navegador alojado en Windows 365 o sobre máquinas propias, algo necesario cuando el proceso implica aplicaciones de escritorio internas.
La principal ventaja es evidente: se pueden automatizar procesos que hasta ahora quedaban fuera de alcance. Porque durante años la barrera no fue la falta de voluntad, sino la falta de API en los sistemas implicados.
Es más, la disponibilidad general llegó acompañada de las piezas que realmente importan en un entorno corporativo: autenticación segura mediante credenciales integradas y Azure Key Vault, listas de permitidos para webs y aplicaciones, políticas DLP, aislamiento de entornos y supervisión desde el centro de administración de Power Platform.
Ahora bien, conviene una precaución. Los escenarios basados en navegador funcionan hoy con mucha más fiabilidad que los de escritorio nativo, donde la variabilidad visual complica el trabajo del modelo. Por ello, recomendamos empezar por procesos web y mantener revisión humana en los pasos críticos.
En el tejido empresarial español, donde conviven aplicaciones modernas con sistemas heredados que llevan décadas funcionando, el encaje es casi inmediato. Estos son los escenarios que más nos encontramos.
En primer lugar, la conciliación de facturas. Un agente puede abrir el portal del proveedor, descargar la factura, contrastar importes y referencias con el registro contable y marcar únicamente las discrepancias para revisión. Es decir, el equipo financiero deja de revisar cientos de documentos correctos para centrarse en los diez que no cuadran.
También la introducción de datos en ERPs legacy. Muchas pymes y medianas empresas trabajan con un ERP sectorial sin API pública. En lugar de asumir un proyecto de integración, el agente introduce pedidos, altas de cliente o partes de trabajo directamente en la interfaz, tal y como lo haría un administrativo.
Otro caso muy habitual es la generación de informes recurrentes. Consultar varios paneles, exportar los datos, consolidarlos y dejar el informe listo cada lunes es una tarea perfectamente delegable.
Finalmente, el seguimiento en portales externos. Sedes electrónicas, plataformas de licitación o portales logísticos exigen entrar, consultar y anotar cambios de estado de forma constante.
En todos estos casos el patrón se repite: procesos de alto volumen, reglas claras y sistemas sin vía de integración técnica. Por consiguiente, son el mejor punto de partida para un primer piloto.
La tecnología ya está disponible; lo que marca la diferencia es saber diseñar el agente, gobernarlo y elegir bien el proceso por el que empezar. Por ello, en Gadesoft, como Microsoft Training Services Partner con 28 años de experiencia, acompañamos a las organizaciones en las dos vertientes: formación oficial y consultoría de automatización.
Estos son los itinerarios que mejor encajan según tu punto de partida:
En resumen, automatizar con agentes no consiste en comprar una licencia, sino en preparar a las personas que van a diseñar esos procesos. Descubre toda nuestra oferta formativa en Copilot y da el primer paso hacia una automatización real.











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